Campo de Concentración de Sachsenhausen

  • Fecha de Viaje: Octubre 2016
  • ¿Cómo llegué a esta ciudad?: Tren desde Berlin.

El día que camine por un Campo de Concentración Nazi

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Decidí escribir un post aparte durante mi recorrido en la capital alemana (para lee mi post sobre Berlin podés hacer clic aquí) para contarles mi experiencia visitando el Museo, Memorial y Campo de Concentración de Sachsenhausen dada su naturaleza y valor histórico. El campo de concentración de Sachsenhausen, situado a las afueras de Berlín, confió a más de 200.000 prisioneros durante el régimen nazi, decenas de miles de personas perdieron la vida dentro de sus paredes. Sachsenhausen sirvió de referencia para construir los demás campos de concentración nazis y se convirtió en una escuela de brutalidad, usado para instruir a los guardias de la SS de los diferentes campos de confinamiento europeos. Después de su liberación, los soviéticos se apoderaron del recinto durante otros cinco años y lo usaron para albergar a sus enemigos políticos.

Decidimos hacer este tour con la empresa Sandemans. El tour cuesta 16€. El punto de encuentro era el Starbucks frente a la Puerta de Brandeburgo a las 9am. Teníamos que llevar 2 cosas: algo para comer (compramos unos sandwich y agua de pasada en un supermercado) y un billete de transporte ABC para tomar el tren hasta Oranienburg, lugar donde se encuentra el Campo. El billete se puede sacar en cualquier máquina de cualquier estación de subte. Tiene una costo de 7.60€ y es válido todo el día. No se olviden de validarlo al momento de usarlo. Podés comprar el billete el día anterior (nosotros hicimos eso) y lo validas introduciendolo en unas maquinas más pequeñas que esta es las estaciones de subte al momento de viajar. Lo que hace es imprimirle la fecha y la hora para poder usarlo. El tour duraría 5 o 6 horas aprox.

berlin2.jpgLuego de habernos encontrado con nuestra guía bajamos a la estación de subte Brandeburguer Tor, validamos el billete ABC y nos subimos al tren. El 40 minutos aproximadamente recorrimos los 36 km que separan Berlin de Oranienburg. Una vez en la estación de tren de esta pequeña ciudad nos subimos a un bus local y en unos breves 10 minutos nos dejo en la puerta del Museo Memorial. Este bus esta incluido en tu billete ABC. Una vez dentro del memorial, nuestro guía nos registró en la entrada y comenzamos a recorrerlo.

Luego de pasar por los barricones donde dormían los soldados alemanes, y donde trabajaban de manera humillante los prisioneros, entramos al campo de concentración por donde lo hacían los prisioneros: por la “Torre de Vigilancia A”.

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El campo tiene una forma triangular, desde esta torre se podía observar todo lo que pasaba dentro de él. Desde cualquier rincón podías ver esta torre y sentir su furtiva vigilancia .

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El punto 10 es la Torre A

Lo primero que veían los prisioneros al entrar era la leyenda que plegaba en la reja del portón de entrada de todos los campos de concentración nazis: Arbeit Macht Frei. La traducción al español es “el trabajo libera” o “el trabajo te libera”. Esto le daba la esperanza a los prisioneros de que la única manera de salir de ahí era trabajando duro. El objetivo de los campos de concentración era de desmotivar y derrocar el espíritu a los prisioneros. Podían estar horas haciendo tareas sin sentido, de un gran esfuerzo físico casi sin alimentarse. Por ejemplo lo hacían hacer pozos en la tierra para después taparlos y después volverlos a hacer. Fueron usados también como mano de obra esclava para tender vías de ferrocarril. En la parte interna de los alrededores de la muralla que los separaba del exterior se encontraba la Zona Neutral. Esta franja con alambres de púas y a veces electrificados era la frontera con el exterior. Con solo poner un pie aquí los soldados lo fusilaban. Muchos prisioneros se paraban en esta zona apropósito para que los mataran y terminar con su agonía y sufrimiento. Luego de un tiempo los soldados comenzaron a castigar con torturas interminables a los que intentaran esto.

_DSC0129El campo paso a manos soviéticas al finalizar la guerra. Estos comenzaron a usar el campo de la misma manera que los nazis, torturando y encerrando a opositores. Una vez unificada Alemania, el campo se fue deteriorando adrede para que no queden muchos rastros del uso soviético, incluso se incendiaron muchos barracas. Hoy en día cuenta con tres barracas restauradas para poder visitarlos. En el resto del lugar donde había barracas, hoy hay rectángulos del mismo tamaño con piedras.

Uno de estas barracas restauradas era el Pabellón T donde llevaban a los presos políticos y prisioneros de guerra para interrogarlos y obtener información del enemigo. Estaba aislado del resto por un enorme paredón. De esta manera el resto de los prisioneros no sabía lo que pasaba en este ala del campo o quienes estaban prisioneros allí.

En estas celdas hubo prisioneros extranjeros. Muchos países le rinden homenaje en cada uno de las celdas incluso hoy en día.

La próxima barraca restaurada mostraba como dormían y vivían los prisioneros.

Estás barracas en principio estaban pensadas para un par de decenas de prisioneros. Con el pasar de la guerra la superpoblación se volvió común y de decenas pasaron a centenas. Las camas de madera solo tenían un poco de paja a modo de colchón y una fina frazada para abrigarse durante la noche. En estas zonas del país lo inviernos son verdaderamente fríos, con temperaturas mínimas de -20°C. Los baños dentro de la barraca eran mantenidos por los mismos prisioneros, aunque insuficientes dada la cantidad de “huéspedes”.

Las torres de vigilancia situadas en los vértices del triángulo observaban absolutamente todo.

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En el extremo más alejado del campo se encontraba la Estación Z. Este lugar era para los presos un anexo a la estación de tren, dado que las personas que enviaban aquí supuestamente eran liberados y no los volvían a ver. En realidad aquí estaban los paredones de fusilamiento y la cámara de gas (poco usada en este campo).

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Aquí hay un monumento en honor a las miles de personas que murieron en el campo.

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El campo cuenta con un museo donde explica la historia del lugar con aportes fotográficos de primera. También exponen muebles, uniformes y objetos pertenecientes a los prisioneros que pasaron por aquí.

Hay muchas historias aterradoras que ocurrieron en este lugar. No se las cuento todas por si quieren hacer el tour. Haber visitado este lugar fue una experiencia completamente diferente. A veces hay que empaparse de esta triste y horrorosa historia para entender de donde venimos y hacia donde vamos. Creo que eso me llevo como moraleja de los alemanes. No ocultan su triste pasado, es una cicatriz que llevarán siempre. Sin embargo decidieron dejarlo atrás, pensar siempre en el futuro y el progreso de todos.