BRUSELAS

  • Fecha de Viaje: Octubre 2016
  • ¿Cómo llegué a esta ciudad?: Tren desde Londres, UK.

La Capital del Chocolate y la Cerveza

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Bruselas me sorprendió. Cuando pensé el itinerario de este viaje no me llamaba tanto la atención esta ciudad. La quería conocer pero no me parecía un imperdible. Creí que con una pasada rápida (e intrascendente) de un par de horas sería más que suficiente. Que equivocado que estaba.

Luego de 2 horas y 17 minutos de viaje desde Londres (para leer mi post sobre Londres clic aquí) en el Eurostar arribamos a la capital de Bélgica. Lo primero que hicimos fue dejar las mochilas en los lockers de la estación de tren para poder recorrer más cómodos la ciudad. Nos cobraron 5€ por 12 horas de guarda. Salimos de la estación y caminamos 15 minutos hasta llegar a la Grand Place. Esta enorme plaza, declarada Patrimonio Cultural por la UNESCO, es de las más hermosas, antiguas y bien preservadas de todo Europa. Su conjunto arquitectónico data del siglo XVII. Es el corazón geográfico, histórico y comercial de Bruselas. Les recomiendo recorrerla de día y de noche, son dos experiencias totalmente diferentes.

En el año 1695 los cañones del ejército francés destruyeron gran parte de los edificios de la plaza y todos tuvieron que ser reconstruidos posteriormente, excepto el del Ayuntamiento. Uno se puede quedar horas contemplando cada uno de esos hermosos edificios.

Caminamos unos minutos hasta la catedral Cathédrale Saint-Michel et Sainte-Gudule (Catedral de San Miguel y Santa Gúdula). Su construcción, en un estilo gótico, se inició a principios del siglo XIII sobre una construcción románica del siglo XI y no se vio terminada hasta dos siglos después. Su estado de conservación es muy bueno ya que, entre 1983 y 1989, fue sometida a una importante restauración. El interior de la catedral es más sobrio de lo que debiera ya que fue saqueada en varias ocasiones por parte de los iconoclastas protestantes y los revolucionarios franceses.

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Catedral de Bruselas

Muy cerca de la Grand Place se encuentras las Galerias Reales Saint-Hubert. Diseñadas en 1837, fueron las primeras galerías comerciales de Europa y, hoy en día, continúan siendo las más elegantes. Miden alrededor de 200 metros de largo, y están cubiertas por una enorme cúpula de cristal que deja pasar la luz pero no la lluvia. También conocidas como Galeries Royales Saint-Hubert‎, están divididas en tres zonas: la Galería de la Reina, la Galería del Rey y la Galería de los Príncipes. En el interior reina una gran tranquilidad y se pueden ver decenas de locales decorados con todo lujo de detalle: numerosas joyerías, grandes chocolateros, tiendas exclusivas de moda, restaurantes y cafeterías de calidad e incluso un pequeño teatro y un cine.

 

A quince minutos de las galerías se encuentra el Palacio Real (Palais Royal). Ubicado al sur del Parque de Bruselas, en la parte alta de la ciudad. El Palacio es la sede de la monarquía belga. En él se encuentran instaladas las oficinas de los reyes, algunos ministerios, salas de reuniones oficiales y habitaciones para los jefes de estado invitados. Desde 1831 el palacio no es la residencia real, sino que los reyes viven en el Palacio de Laeken, en las afueras de Bruselas. La construcción del Palacio Real comenzó a principios del siglo XIX a manos de Guillermo I, rey de los Países Bajos. Durante el reinado de Leopoldo II el palacio sufrió muchas remodelaciones y quedó como puede verse actualmente. Solamente durante una época del año es posible visitar el Palacio. Desde el día 21 de julio, día que coincide con la fiesta nacional en el país hasta mediados de septiembre. La entrada es gratuita.

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Palacio Real

Volvimos a los alrededores de la Grand Place para ver una de las curiosidades de la ciudad: el Manneken Pis. Creado en 1388, es uno de los símbolos más representativos y queridos de Bruselas. Es una estatuilla de unos 50 centímetros que representa a un niño desnudo orinando una fuente. Dada la importancia de la estatua, fueron muchas las ocasiones en las que diferentes ejércitos intentaron robarla, hasta que un ex convicto logró hacerse con ella. Los habitantes de Bruselas quedaron consternados hasta que, en el año 1619, se colocó una copia en el mismo lugar y se ha mantenido allí hasta nuestros días. Hay cientos de leyendas que explican su origen. Mi leyenda favorita es la que cuenta que el hijo de un noble de Bruselas abandonó una procesión para orinar en la pared de la casa de una bruja que le lanzó un maleficio convirtiéndolo en estatua. El Manneken cuenta con mas de 650 trajes diferentes e incluso tiene un museo donde exponen algunos de ellos (Garderobe Manneken Pis).

Lo ultimo que hicimos fue degustar un famoso waffle belga. Los hay salados y dulces con infinidad de ingredientes.

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Abandonamos la ciudad en tren rumbo a Brujas, donde pasaríamos la noche. Bruselas es una gran ciudad. Tiene mucho que ofrecer. Me quedaron muchas cosas por hacer como ver el Atomimum o el Parque del Cincuentenario y sus museos. Estuve solo un par de horas, las suficientes para demostrar lo equivocado que estaba con ella, y consagrar las ganas que tengo de volver por unos cuantos días más.

Para seguir mi viaje en orden cronológico lee el post de la siguiente ciudad: BRUJAS.

Les dejo un mapa con mis puntos de interés recorridos durante mi visita a Bruselas.